martes, 27 de septiembre de 2016

Embarazos a temprana edad



El embarazo durante la adolescencia es un tema de gran interés en todos los sectores de la sociedad, además de que motiva la realización de estudios, debates y campañas informativas encaminadas a prevenir sus efectos adversos. Todo ello es más que justificado si tomamos en cuenta que cerca de la quinta parte de la población mexicana tiene entre 13 y 19 años de edad, es decir, existen millones de jóvenes en territorio nacional que atraviesan la etapa en que dan inicio su vida sexual activa, pero donde su personalidad todavía está en formación.
Resultado de imagen para embarazos en adolescentesLas consecuencias que se derivan de un embarazo de este tipo son muy numerosas y, opina la Dra. María del Carmen Laurel Morillón, coordinadora del Centro de Atención Integral para Adolescentes InterMedik y del Módulo de Atención Integral al Adolescente en el Centro de Salud Dr. Ángel Brioso Vasconcelos de la Secretaría de Salud, en la Ciudad de México, “a pesar de que durante un tiempo se le dio más importancia a factores biológicos o médicos, es decir, a las complicaciones que se presentan, como mayor incidencia de abortos espontáneos o partos prematuros, ahora se habla abiertamente de que también hay muchas complicaciones sociales y psicológicas”.

Al respecto, menciona que casi siempre hay una fuerte presión sobre las jóvenes, quienes se ven orilladas a abandonar sus estudios, sufren agresiones por parte de su familia y del entorno, tienen menos oportunidades de conseguir un empleo (cuando lo obtienen es mal remunerado) y ven interrumpido su proyecto de vida, sin olvidar que deben educar a su hijo en medio de un ambiente desfavorable.
Esta aseveración es compartida por, Alexis Sorel Flores Sixtos, psicólogo del Colectivo Existencia Libre e integrante de la Red Democracia y Sexualidad, quien agrega: “Todavía vivimos en una sociedad donde la carga en este tipo de situaciones recae en la mujer. Si analizas cuántos hombres se comprometen con su pareja, te das cuenta de que la mayoría salen huyendo, incluso antes de saber si hay embarazo o no. Tampoco es raro descubrir que la misma familia es la que le aconseja al varón para que se haga el desentendido”.
Ambos especialistas coinciden en que el tema es muy complejo y requiere de un esfuerzo colectivo en el que se proporcione información adecuada sobre sexualidad a la población en general, sin olvidar que se debe luchar por la creación de relaciones más equitativas entre géneros.


Amplio abanico

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Laurel Morillón, explica que el embarazo en adolescentes es todo aquel que se presenta en menores de 19 años, aunque aclara que los ginecólogos sólo consideran aquellos casos que se dan en mujeres que tienen menos de 2 años de haber iniciado su menstruación.
Haciendo caso a la primera definición, que es la más aceptada, la especialista señala que la incidencia de este problema en México es alta, a pesar de que los datos varían de acuerdo con la estadística que se consulte. Por ello, mientras que algunos estudios muestran que 18 a 20% de todas las mujeres encinta tienen 19 años o menos, otras fuentes afirman que la cifra oscila entre el 15 y el 26%.
Al preguntársele cuál es la causa que favorece este tipo de embarazos, asegura que “no hay una específica, sino muchas, y pueden ser individuales, familiares, sociales, económicos o culturales. No ocurre como con otros problemas, por ejemplo, adicción o delincuencia, en los que se tiene un perfil definido que nos permite saber desde la infancia qué chicos son susceptibles por sus características”.
Así, entre los factores más comunes, que pueden mostrarse de manera aislada o combinada, menciona:
  • Desinformación. No sólo la falta de conciencia sobre sexualidad y anticonceptivos es determinante, sino el hecho de que “quienes tienen mayor conocimiento sobre estos temas no siempre lo aplican. Además de que todavía hay muchos tabúes y deficiencias en la educación escolar, hay investigaciones que muestran que los adolescentes conocen los métodos para prevenir el embarazo, incluso saben cómo funcionan, pero no los usan”.
  • Psicología del adolescente. Por naturaleza son rebeldes y le llevan la contraria sus padres, por lo que “si les dicen que no tengan novio, lo van a tener”.
  • Búsqueda de identidad. Es un factor clave en esta etapa de la vida, y tener pareja o generar un embarazo puede representar una forma de afirmarse como hombre o mujer.
  • Soledad. El adolescente se siente incomprendido, por lo que piensa que tener una pareja o un niño le hará sentirse más querido. Por otro lado, “hay especialistas que hablan de la ‘teoría del rescate', en que la mujer piensa que va a llegar su ‘príncipe azul' y la llevará a otro lugar, donde vivirán felices por siempre”.
  • Necesidad de autoridad. Los jóvenes sienten que todos quieren darles órdenes, y creen que al tener un hijo van a desempeñar un nuevo rol social de mayor jerarquía e independencia.
  • Pertenencia. Así como hay grupos en los que existe el “requisito” de fumar o beber alcohol para ser aceptado, en otros se orilla a tener una vida sexual activa.
  • Familia disfuncional. Más del 80% de los embarazos en adolescentes se presentan en quienes provienen de células sociales en las que prevalecen incomunicación, falta de afecto y relaciones problemáticas.
  • Antecedentes. Varios estudios muestran que si los progenitores fueron padres adolescentes, es más probable que sus hijos lo sean. “Se dice que es por imitación o porque la joven piensa: ‘si tú te embarazaste a mi edad, ¿por qué no lo voy a hacer yo?'”.
  • Hábitos culturales. Sobre todo en áreas rurales hay poblaciones en donde no hay más expectativa de vida que casarse y tener hijos.
  • Religión. El rechazo de la Iglesia a los anticonceptivos también influye, “pese al esfuerzo de grupos como Católicas por el Derecho a Decidir, quienes difunden que la planificación familiar es compatible con las creencias espirituales”.
  • Economía. Es cada vez más común que tanto la madre como el padre trabajen fuera del hogar, y esto impide que haya adecuada comunicación y educación sexual.
  • Nivel educativo y socio-económico. Algunos estudios muestran que a mayor grado de escolaridad y solvencia económica hay menos embarazos en jóvenes, aunque ninguno de estos factores garantiza, por ejemplo, que una familia no sea disfuncional.
El psicólogo Alexis Flores añade que en este sentido no hay que perder de vista la severa desigualdad social entre mujeres y hombres. “A veces el chico es muy autoritario y hasta recurre a la violencia para no utilizar métodos anticonceptivos, y si esto se une a que la joven no tiene buena autoestima, es común que ella acceda a tener relaciones sexuales sin preservativo u otro tipo de protección”.

La prevención sí es posible

Este panorama puede cambiar si se da la interacción de distintos factores que involucran a la sociedad mexicana en su conjunto:
  • EducaciónHablar de salud reproductiva es uno de los puntos más importantes, pero cabe mencionar que la experiencia indica que la información es más efectiva cuando los hijos aprenden de sexualidad desde edades tempranas. Un buen apoyo para los padres son los cursos y talleres que hay en la materia y en los que se abordan temas como el uso e importancia de los métodos anticonceptivos y la manera de evitar un embarazo no deseado o contraer una infección de transmisión sexual.
  • Familia. Es de gran importancia que la relación entre padres e hijos sea abierta, afectuosa, con buenos canales de comunicación y que ponga en práctica la empatía (que los mayores traten de ver “del lado del adolescente” y viceversa). Los padres deben librarse del miedo a hablar sobre sexualidad y reconocer que, cuando no conocen un tema, deben buscar información juntos, de modo que el joven comprenda que hay una apertura y que se le toma en cuenta.
  • Equidad. Es importante cambiar algunos conceptos culturales muy arraigados para que los varones comprendan que el embarazo es una cuestión de dos y no sólo de la mujer. El hombre tienen la obligación de asumir su responsabilidad en la prevención de este problema e inmiscuirse más en caso de que vaya a ser padre, pues aunque no haya una unión formal con su pareja es muy importante su presencia durante la gestación y educación de su hijo.
  • Campañas. Su alcance ha sido menor del esperado, pero diversas estadísticas muestran que a pesar de todo sus resultados son favorables. Los especialistas entrevistados recomiendan que estos esfuerzos deben hacer hincapié en que mujer y hombre son responsables por igual respecto a la toma de decisiones sobre su sexualidad, y deben fomentar la no violencia en la pareja. Además, deben prevalecer los mensajes claros en cuanto al uso de los métodos anticonceptivos y la manera de resolver las dudas más frecuentes de los adolescentes.
  • Mejorar la atención. Aunque los centros de salud tienen la obligación de proporcionar información sobre métodos para evitar el embarazo, hay ocasiones en que los jóvenes son relegados y no se les brinda la ayuda a la que tienen derecho por ser menores de edad.

Química




La química es la ciencia que se dedica al estudio de la estructura, las propiedades, la composición y la transformación de la materia. Es posible considerar a la química de hoy como una actualización o una forma evolucionada de la antigua alquimia.


Existen diversas disciplinas dentro de la química, que se agrupan según el tipo de estudio que realizan o la clase de materia que estudian. Cabe destacar que la química también analiza los cambios que suceden en la materia durante las llamadas reacciones químicas.

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A grandes rasgos la química se divide en dos grupos bien definidos, la química orgánica y la química inorgánica. La química orgánica es la encargada de estudiar las reacciones químicas y la combinación de los átomos de carbono, hidrocarburos y los derivados de ambos, alcanzando a todos los elementos naturales y los tejidos orgánicos (vivos). Ofrece soluciones para mejorar la calidad de vida del ser humano, en campos como la higiene, la salud y la utilización de nuevos materiales que no sean nocivos para la ecología del entorno. Por su parte, la química inorgánica estudia a los minerales y los productos artificiales conseguidos a partir de reacciones químicas.
Existen otras clasificaciones más precisas como las de bioquímica (que se especializa en la investigación de las sustancias presentes en entidades biológicas), la físico-química (destinada al estudio de cuestiones energéticas de los sistemas químicos), la química analítica y la neuroquímica, entre otras.
La química es considerada la Ciencia Central dentro de las ciencias naturales, dada su ubicuidad que la vuelve imprescindible para la resolución de problemas o inquietudes en varios campos de conocimiento(como la biología, la medicina, la farmacia, la geología, la astronomía y la ingeniería).


Cabe destacar, de todos modos, que la química es una ciencia empírica, que apela al método científico para crear conocimiento. Sus hallazgos nacen a partir de la observación, los experimentos y la cuantificación de los resultados.
Los procesos que estudia la química involucran entes fundamentales, llamados partículas simples(electrones, protones o neutrones), o partículas compuestas (núcleos atómicos, moléculas y átomos). Dichas partículas si son analizadas desde un punto de vista microscópico pueden ser tomadas como un sistema cerrado que se caracteriza por intercambiar energía con aquello que le rodea. Si estamos ante la presencia de procesos exotérmicos, el sistema liberará energía, mientras que si se trata de un proceso endotérmico, el sistema absorberá energía de su entorno. Este último caso sólo es posible si el entorno libera energía que pueda ser atrapada por el sistema que reacciona. Ambos procesos de intercambio de energía reciben el nombre de reacción química.